Tres Cosas que debes Evitar cuando estés Enojado

Por Rick Warren

“Si se enojan, no permitan que eso los haga pecar.” (Efesios 4:26a TLA)

La-mala-fama-del-enojoTodos nos enojamos de vez en cuando. Podemos manejar la situación de maneras diferentes, pero ninguno de nosotros puede escapar de la emoción por completo. Sólo porque nos enojemos no significa que estamos pecando.

La Biblia dice: Si se enojan, no permitan que eso los haga pecar.” (Efesios 4:26a TLA). Pablo nos dice en este pasaje que no dejemos que nuestro enojo nos lleve al pecado. Eso significa que el enojo no es necesariamente pecado. La verdad es que podemos lidiar con nuestro enojo en ambos sentidos, apropiado o inapropiadamente.

Desafortunadamente, la mayoría de nosotros expresamos nuestro enojo en formas que nos alejan de nuestros objetivos.

Por ejemplo, aquí hay tres cosas que puedes evitar cuando estés enojado:

No lo retengas. No lo guardes en el interior. Cuando retienes el enojo sin expresarlo  en formas adecuadas, es como agitar una botella de refresco con gas. ¡Un día va a estallar! Eventualmente tendrá un impacto en tu cuerpo. Los médicos han publicado una serie de dolencias físicas que a menudo son causadas por el enojo retenido.

No lo reprimas. Cuando reprimes tu enojo, simplemente estas negando que está ahí. Negar tu enojo con frecuencia te puede llevar a la depresión. Cuando solía dar consejería, oía muchas personas decir que estaban deprimidos, pero realmente estaban  enojados. Ellos simplemente pensaban que los cristianos no debían enojarse, por lo que simplemente embotellaban su enojo en el interior. Negar el enojo es pecado. Se llama mentir.

No lo expreses de manera inadecuada. Podemos expresar el enojo en una variedad de maneras inapropiadas. Nos frustramos, usamos sarcasmo, manipulamos o hacemos algo estúpido (emborracharse, tener aventuras, etc.). Ninguna de esas reacciones no ayudarán a conseguir el resultado que estamos buscando.

Entonces, ¿qué debemos hacer con nuestro enojo?

Confiésalo. No sólo es necesario admitir tu enojo, pero también admite la causa. Dile a Dios – y a la persona con quien estás enojado – que estás frustrado o te sientes amenazado. Entre más honesto seas en tus relaciones, más fácil será llegar a las causas fundamentales de tu enojo.

Aquí hay una buena noticia acerca de tu enojo: Es posible que hayas crecido en un hogar donde el enojo se expresaba consistentemente de manera apropiada. Las reacciones inapropiadas del enojo se aprenden, pero también son hábitos que se  pueden cambiar. Tú puedes cambiar; no tienes que seguir igual.

Reflexiona sobre esto:

  • ¿Cómo trato tu familia el enojo cuando estabascreciendo?
  • ¿Cuál de las tres formas inadecuadas para hacer frente al enojo tiendes a usar? ¿Cuál diría tu familia que tiendes a usar?
  • ¿Qué ira llevas contigo en este momento? ¿Cómo quiere Dios que resuelvas este problema?
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