Por Rick Warren

carreraEn una carrera, no todos ganan el premio, sino uno solo. Pues nuestra vida como seguidores de Cristo es como una carrera, así que vivamos bien para llevarnos el premio. Los que se preparan para competir en un deporte, dejan de hacer todo lo que pueda perjudicarlos. ¡Y lo hacen para ganarse un premio que no dura mucho! Nosotros, en cambio, lo hacemos para recibir un premio que dura para siempre. Yo me esfuerzo por recibirlo. Así que no lucho sin un propósito.” (1 Corintios 9:24-26 TLA)

¿Sabías que estás en una carrera?

La Biblia dice en 1 Corintios 9:24-26, En una carrera, no todos ganan el premio, sino uno solo. Pues nuestra vida como seguidores de Cristo es como una carrera, así que vivamos bien para llevarnos el premio. Los que se preparan para competir en un deporte, dejan de hacer todo lo que pueda perjudicarlos. ¡Y lo hacen para ganarse un premio que no dura mucho! Nosotros, en cambio, lo hacemos para recibir un premio que dura para siempre. Yo me esfuerzo por recibirlo. Así que no lucho sin un propósito”(TLA).

Mientras estás corriendo tu carrera, no quiero que te hagas a un lado. No quiero que caigas en una zanja. Quiero que llegues a la meta y que ganes el premio.

Al igual que el soldado, el atleta tiene tres cosas que nos enseñan a ser lo mejor que podamos ser.

  1. Debes tener la intención de ganar. Esta es la diferencia de ser un cristiano casual y un cristiano comprometido. ¿Hay una diferencia entre un jugador competitivo y un golfista ocasional? Claro que sí. El golfista comprometido lo toma en serio. Él está jugando para ganar. El golfista ocasional solo lo hace para divertirse durante su tiempo libre. La diferencia es el grado de seriedad. Si vas a ganar en la vida, tiene que ser intencional. No va a suceder por accidente o sin esfuerzo. ¿Qué tan en serio tomas el ser esa persona que Dios quiere que seas?
  2. Debes disciplinarte a ti mismo. Ningún atleta se convierte en un deportista profesional sin entrenamiento. No te vuelves grande haciendo lo que se te ocurre caprichosamente. No hay atajos hacia la madurez. No hay atajos hacia la grandeza. ¿Cuáles son algunas cosas que puedes dejar de hacer para que puedas pasar más tiempo con Dios, dar más a Dios, servir más y ser más de lo que Dios quiere que seas?
  3. Tú debes estar enfocado en la recompensa. Tú puedes manejar un dolor enorme y la disciplina en tu vida, si te das cuenta de que hay un propósito para ello y que al final va a haber una recompensa. La Biblia dice en Hebreos 12:2, “Fijemos la mirada en Jesús, el iniciador y perfeccionador de nuestra fe, quien por el gozo que le esperaba, soportó la cruz, menospreciando la vergüenza que ella significaba y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios.” (NVI)

Reflexiona sobre esto:

  • ¿La gente con la que trabajas, te llamarían un cristiano comprometido o casual? ¿Por qué?
  • ¿En qué áreas de tu vida necesitas ser más disciplinado?
  • ¿Cuáles son algunas formas prácticas para que puedas “mantener los ojos en Jesús”?
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