Por Rick Warren

“Los que siembran con lágrimas cosecharán con gritos de alegría. Lloran al ir sembrando sus semillas, pero regresan cantando cuando traen la cosecha.” (Salmo 126:5-6 NTV)

Tienes que plantar por fe, no por sentimientos.

pensamientos-fe4¿Crees que un agricultor despierta todos los días emocionado por ir a trabajar en su granja? No. Es un trabajo duro. Pero si un agricultor sólo trabaja sus cultivos cuando siente ganas de hacerlo, no va a lograr mucho. Puede ser que no quiera levantarse temprano. Puede ser que no quiera ir a cosechar,  plantar  y quitar malezas. Pero lo hace de todos modos.

Permítanme hacer una pequeña confesión: No siempre me siento con ganas de ser amable con la gente. Odio admitirlo. A veces quiero estar de mal humor. A veces sólo quiero decir: “Déjame en paz” No siempre me siento con ganas de ser amable. No siempre me siento con ganas de ser generoso. No siempre me siento con ganas de dar a la gente esperanza. No siempre me siento con ganas de predicar.

Pero no vivo por mis sentimientos. Vivo por la fe. A veces siembro cuando estoy cansado. A veces siembro cuando estoy distraído. A veces siembro cuando estoy estresado. A veces siembro cuando estoy pasando por un dolor muy profundo. Y prosigo adelante en fe, a pesar de mis sentimientos, esperando que Dios actúe.

Cuando se aproximaba el último aniversario de la muerte de mi hijo, yo realmente no quería estar en la iglesia. Era cerca de la Pascua, y yo hubiera preferido celebrar la Resurrección en casa con mi esposa, mi Señor, y mis hijos y sólo pasar el día.

La mayor parte de esa semana estuve en lágrimas, y proclamé el Salmo 126:5-6 como una promesa: “Los que siembran con lágrimas cosecharán con gritos de alegría. Lloran al ir sembrando sus semillas, pero regresan cantando cuando traen la cosecha.” (NTV)

¿Y sabes qué? Como yo estaba plantando semillas en 14 servicios de Semana Santa, Dios dio una cosecha de 2.604 personas que vinieron a Cristo. Los que siembran con lágrimas cosecharán con alegría. Todas esas personas van a estar en el Cielo, porque yo no hice lo que me apetecía hacer. Yo hice lo que hice por fe.

A veces Dios te llamará para hacer un sacrificio – a través de tu dinero, sí, pero también a través de tu tiempo, talento, y tal vez incluso tu vida. Puedes querer decir: “No tengo ganas de hacerlo”. Pero si no lo haces, te vas a perder la bendición que Dios quiere darte.

Planta por fe, no por tus sentimientos.

Reflexiona sobre esto:

  • ¿Vives la mayor parte de tu vida por tus sentimientos? ¿Por qué crees que es tan fácil hacer esto?
  • ¿Qué sería para ti el vivir por fe? ¿Qué cambiaría en tu vida?
  • ¿Qué sacrificio Dios te está pidiendo que hagas, que requerirá plantar semillas por fe?
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