Por Rick Warren

“Y el testimonio es éste: que Dios nos ha dado vida eterna, y esa vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios, no tiene la vida.” (1 Juan 5:11-12 NVI)

vida-religion-desmotivacionesSi hoy fueras a un centro comercial y preguntaras a las personas si irán al cielo o al infierno, probablemente oirías decir: “Espero ir al cielo.”

Pero la esperanza no basta. Oro que esta no sea tu propia respuesta. Tu destino eterno es demasiado importante como para no tener certezas.

Sólo un tonto no se prepararía para lo que todos sabemos es inevitable: la muerte. Las estadísticas más recientes muestran que la tasa de mortalidad en el mundo alcanza, ¡el 100%!

No tienes garantizado el siguiente minuto en este planeta, mucho menos otra hora. No pospongas la decisión más importante de toda tu existencia.

La Biblia dice en 1 Juan 5:11-12, “Y el testimonio es éste: que Dios nos ha dado vida eterna, y esa vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios, no tiene la vida.” (NVI).

Esto es más claro que el agua. Si tienes a Jesús, tienes la vida. Si no tienes a Jesús, no tienes la vida. Tú tienes una decisión que tomar.

No vas a ir al cielo debido a la fe de otra persona. Jamás irás al cielo por la decisión de otro.

¡Es tu decisión! Tú decides donde pasarás la eternidad.

Por esto la Navidad y la Pascua son tan importantes. Si Jesús no hubiera venido en Navidad y no hubiera muerto y resucitado en la Pascua, estaríamos sin esperanza. Nada de lo que hiciéramos tendría importancia. No tendrías decisión alguna que tomar.

La cruz es la respuesta a nuestro problema más profundo — nuestra separación de Dios.

La Biblia dice: “Ustedes estaban muertos a causa de sus pecados y porque aún no les habían quitado la naturaleza pecaminosa. Entonces Dios les dio vida con Cristo al perdonar todos nuestros pecados. Él anuló el acta con los cargos que había contra nosotros y la eliminó clavándola en la cruz.”(Colosenses 2:13-14 NTV).

Dios clavó en la cruz todo aquello que te separaba de Él. Pero no te va a forzar para que tomes la decisión más importante de tu vida. Está en tus manos.

Es tiempo de que te decidas.

Reflexiona sobre esto:

  • ¿De qué manera el hecho de saber que no tienes la promesa de vivir otro segundo en la tierra le da urgencia a tu decisión de seguir a Jesús o a la decisión que tu familia y amigos deben tomar?
  • ¿Quién de tu familia o amigos necesita leer el mensaje de este devocional? ¿En qué forma puedes desarrollar tus relaciones para que lleguen al punto en que les puedas compartir este mensaje?
  • Si la decisión de seguir a Jesús y tener vida, o rechazar a Jesús y no tener vida, es tan clara y precisa, ¿por qué crees que a algunas personas les resulta tan difícil?
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s