Por Rick Warren

“Por último, todos deben ser de un mismo parecer. Tengan compasión unos de otros. Ámense como hermanos y hermanas. Sean de buen corazón y mantengan una actitud humilde.” (1 Pedro 3:8 NTV)

descargaComo pastor, veo diariamente situaciones que nadie debería nunca tener que pasar solo. Nadie debería nunca tener que esperar solo en el hospital, mientras que un ser querido está en una cirugía de vida o muerte. Ninguna mujer debería tener que esperar sola, por el informe del laboratorio en un embarazo problemático. Nadie debería nunca tener que esperar solo, por noticias de un campo de batalla. Nadie debería nunca tener que estar solo en el borde de una tumba abierta. Nadie debería nunca tener que pasar la primera noche solo, cuando su cónyuge acaba de irse.

Las tragedias y los tiempos difíciles de la vida son inevitables; cada uno de nosotros se enfrenta a ellos. Pero no necesitamos pasar solos por estas situaciones. Necesitamos una red de protección de Dios para ayudarnos a mantenernos y soportar estos tiempos difíciles.

¿Cuál es la red de protección de Dios? Es un grupo de otros creyentes – Son un conjunto de personas que realmente están comprometidos contigo. Llamamos a este tipo de grupo una comunidad. Aquí está el plan de Dios para la comunidad: Si uno de los miembros sufre, los demás comparten su sufrimiento;” (1 Corintios 12: 26a NVI). La comunidad es la respuesta de Dios a la desesperación.

Romanos 12:15 expresa una idea similar: “Gocémonos con los que se gozan y lloremos con los que lloran” (RVC).

La primera parte de este verso es fácil. Cuando sucede algo bueno para alguien, es a menudo fácil unirse a la fiesta.

Pero cuando alguien está teniendo un momento difícil, puede parecer más complicado. Pero, en realidad, es muy sencillo. Cuando estás pasando por una crisis, no quieres consejos; lo que deseas es que alguien esté ahí para sentarse contigo, sostener tu mano, darte un abrazo, llorar contigo.

Como Pablo nos dice: “Por eso, anímense y edifíquense unos a otros”  (1 Tesalonicenses 5: 11a NVI). Alentar a alguien más no siempre significa dar una charla o palabras de sabiduría. A veces, el mejor manera de animar a alguien es sólo sentarse en silencio, esperando y llorando con un amigo.

¿Tienes una red de seguridad – un grupo de compañeros cristianos con los que sabes que puedes contar en tiempos difíciles de la vida? Si no es así, sal hoy y comienza a buscar esas amistades. Los tiempos difíciles en la vida son inevitables, y sólo un tonto podría entrar en ellos sin preparación.

Reflexiona sobre esto:

  • ¿Quién es parte de tu red de seguridad? ¿Cómo se construye la comunidad con la gente y se llega a ese nivel de compromiso?
  • ¿Cuáles son las formas prácticas como puedes proporcionar a alguien una red de seguridad?
  • ¿Cuál es la diferencia entre ser parte de un estudio de la Biblia y ser parte de una comunidad?
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