Por Rick Warren

“Sean humildes y cada uno considere a los demás como más importantes que sí mismo” (Filipenses 2:3b PDT).

images_311El orgullo destruye relaciones. Se manifiesta de muchas y diferentes formas, como la crítica, la competencia, terquedad, y superficialidad.

El problema con el orgullo es que te engañas a ti mismo. Todos pueden verlo en nosotros menos uno mismo. Cuando tienes problemas con el orgullo, no lo ves en tu vida.

Proverbios 16:18 dice, “Al orgullo le sigue la destrucción; a la altanería, el fracaso (NVI). Me gusta este versículo parafraseado: “Primero el orgullo, después la destrucción – entre más grande el ego, más fuerte la caída.”

El orgullo destruye relaciones, pero la humildad es el antídoto para el orgullo. La humildad construye relaciones. La Biblia dice en 1 Pedro 3:8, “Vivan todos ustedes en armonía unos con otros, sean comprensivos, ámense como hermanos, sean compasivos y humildes” (NVI).

¿Cómo creceremos tú y yo en humildad? Sucede cuando permites tomar el control a Jesucristo de nuestros pensamientos y corazón, actitudes y reacciones. Él tiene que ser parte de esto. Efesios 4:23-24 dice, “Dejen que el Espíritu les renueve los pensamientos y las actitudes.” (NTV).

¿Cómo te conviertes en una nueva persona? ¿Cómo comienzas a pensar de una manera distinta? La ley básica de las relaciones es esta: Tú tienes la tendencia a volverte semejante a las personas con quienes pasas tiempo. Si pasas tiempo con gente gruñona, tú te volverás más gruñón. Si pasas tiempo con gente feliz, tú serás más feliz. Si quieres volverte más humilde, pasa tiempo con Jesucristo. Él es humilde. Él quiere tener una relación contigo. Él quiere que tú pases tiempo con él en oración y leyendo su Palabra, que hables con él. Él es humilde, y conforme más lo conoces, te vuelves más como él.

“Con humildad consideren a los demás como superiores a ustedes… La actitud de ustedes debe ser igual a la de Cristo Jesús: Quien siendo por naturaleza Dios, no consideró el ser igual a Dios como cosa a qué aferrarse”(Filipenses 2:3b, 5-6 NVI).

Nadie ha hecho algo más humilde que lo que hizo Jesús, viniendo del cielo a la tierra para convertirse en hombre, vivir para nosotros, dar su vida por nosotros y resucitar por nosotros. Pasar tiempo cerca de él, te vuelve más humilde, y eso construye tus relaciones.

Reflexiona sobre esto:

  • ¿Cuáles son algunas de las características y hábitos más comunes de las personas que conoces que puedes considerar humildes?
  • ¿Cómo necesitas cambiar tu forma de pensar sobre otras personas para que puedas parecerte más a Jesús?
  • ¿Qué significa dar más honor a los otros que a uno mismo?
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