No Necesitas un Plan. Necesitas al ‘Yo Soy.’

Por Rick Warren

“Los discípulos, al verlo caminar sobre el agua, creyeron que era un fantasma y se pusieron a gritar, llenos de miedo por lo que veían. Pero él habló en seguida con ellos y les dijo: «¡Cálmense! Soy yo. No tengan miedo.»” (Marcos 6:49-50 NVI)

41326_1630760007626_1195382163_1751712_3603174_nSólo se aprende lo que Jesús realmente es, en las tormentas de la vida. Mira que él no es un simple hombre. Él no es sólo un buen maestro. Él no es simplemente un líder ético. Él es Dios, el Creador del universo.

En Marcos 6, Jesús advirtió que los discípulos estaban en peligro en el medio de un lago mientras el viento y las olas golpeaban su barco y les impedían hacer algún progreso. Así que Jesús se acercó a ellos caminando sobre el agua. Los versículos 49 y 50 dicen: “Los discípulos, al verlo caminar sobre el agua, creyeron que era un fantasma y se pusieron a gritar, llenos de miedo por lo que veían. Pero él habló en seguida con ellos y les dijo: «¡Cálmense! Soy yo. No tengan miedo” (NVI).

Los discípulos habían puesto en duda y pensaron que Jesús era tal vez sólo un buen profeta que podría hacer algunos milagros. Al caminar sobre el agua, Jesús reveló que él es mucho más que un hombre. Él estaba mostrando que él es Dios.

También les dio un desafío (“No tengan miedo”), y una seguridad. Él dijo: “Soy yo”

En el griego esta frase es en realidad dos palabras: Ego ima. Yego ima simplemente quiere decir “Yo Soy”. ¿Por qué es tan importante?

“YO SOY” es el nombre de Dios – no “yo fui” o “yo seré” o “yo espero ser.” Cuando Jesús dice: “Yo Soy”, está diciendo que no necesitas tener miedo. No necesitas sudar. Él es Dios. Y eso es suficiente.

Si en este momento estás pasando por una tormenta, no necesitas un trabajo – necesitas a Jesús. No necesitas un plan; necesitas una persona. No necesitas un sistema; necesitas un Salvador. No necesitas un nuevo objetivo; necesitas a Dios.

Cuando estás pasando por una tormenta, recuerda que Dios no está lejos, apático o desinteresado. Él es “Yo soy” Y él te llevará a través de la tormenta.

Reflexiona sobre esto:

  • ¿Qué o a quién sueles mirar para salvarte en una tormenta? ¿Qué te impide mirar a Dios?
  • ¿Qué es lo que necesitas de Dios para atravesar una tormenta? Háblale sobre esto, y luego permanece atento para ver su provisión en el momento adecuado.
  • ¿Qué has aprendido de Dios a través de las tormentas de tu vida?
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