Por Rick Warren

“Donde hay envidias y ambiciones egoístas, también habrá desorden y toda clase de maldad.” Santiago 3:16a (NTV)

envidiaLo primero que te impide el propósito y la misión de Dios para tu vida es un pecado muy sutil. No es la lujuria o el orgullo o la ira. No es la preocupación o el miedo o un desanimo. De hecho, es probable que ni siquiera pienses en él porque es tan insidioso que no nos damos cuenta de su efecto perjudicial en nuestras vidas.

Es la envidia.

Cuando envidias a otras personas, te obsesionas tanto con lo que no tienes que te olvidas por completo del plan de Dios para ti.

Necesitas comprender las cuatro formas que la envidia daña tu vida, para que así la elimines de tu vida.

  1. La envidia te niega tu singularidad. Salmo 139:13-16 dice, “Tú creaste las delicadas partes internas de mi cuerpo y me entretejiste en el vientre de mi madre… Tu fino trabajo es maravilloso… Tú me observabas mientras iba cobrando forma… mientras se entretejían mis partes en la oscuridad de la matriz. Me viste antes de que naciera. Cada día de mi vida estaba registrado en tu libro. Cada momento fue diseñado antes de que un solo día pasara.” (NTV) La envidia te ciega a tu propio talento y singularidad. Pero Dios no te hizo igual a otro. Dios te hizo para ser tú mismo.
  2. La envidia divide tu atención. No puedes seguir el propósito de Dios y centrarte en otras personas al mismo tiempo. Consigues una lealtad dividida, y luego no haces nada en tu vida. Jesús dice en Mateo 6:24,“Nadie puede servir a dos amos. Pues odiará a uno y amará al otro; será leal a uno y despreciará al otro. No se puede servir a Dios y al dinero”. (NTV)
  3. La envidia desperdicia tu tiempo y tu energía. Eclesiastés 4:4-8 dice: ” Luego observé que a la mayoría de la gente le interesa alcanzar el éxito porque envidia a sus vecinos; pero eso tampoco tiene sentido, es como perseguir el viento. «Los necios se cruzan de brazos, y acaban en la ruina». Sin embargo, «es mejor tener un puñado con tranquilidad que tener dos puñados con mucho esfuerzo y perseguir el viento».“(NTV).
  4. La envidia te conduce a todos los demás pecados. La envidia puede destruir todo y a todos a tu alrededor. La Biblia dice: “Donde hay envidias y ambiciones egoístas, también habrá desorden y toda clase de maldad.” (Santiago 3:16a NTV). El corazón del problema es un problema del corazón. La envidia es un problema de corazón.

En cualquier momento que tú envidias, has conseguido una adoración equivocada, porque la envidia es una forma de adoración. Dice: “Yo deseo eso. Quiero eso. Me encanta eso. Quiero vivir para eso. “Eso se llama adoración. Y cada vez que el tema no es Dios, se convierte en un ídolo.

Si vas a eliminar la envidia, tienes que preguntarte, “¿Qué estoy adorando? ¿Estoy adorando a Dios y su gracia en mi vida? ¿O estoy adorando lo que quiero de otras personas?

Reflexiona sobre esto:

  • ¿De qué pequeñas formas has dejado entrar la envidia en tu corazón? ¿Cuáles han sido los efectos?
  • ¿Qué puedes reconocer sobre ti mismo que te ayudará a dejar de envidiar y evitar el uso de tus dones?
  • ¿Cómo cambia tu punto de vista sobre la envidia si tienes en cuenta que se trata de una forma de adorar ídolos?
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