Por Rick Warren

“Disfruta de lo que tienes en lugar de desear lo que no tienes; soñar con tener cada vez más no tiene sentido.” Eclesiastés 6:9 (NTV)

cultivando_contentamiento_slideEn vez de ser desagradecidos, necesitamos ser agradecidos. En vez de quejarnos, necesitamos recordar que todo es un regalo de parte de Dios.

La Biblia dice en 1 Corintios 4:7-8, “Todo lo que tienen, lo han recibido de Dios. Y si todo se lo deben a él, ¿por qué presumen, como si ustedes solos lo hubieran conseguido? Ustedes tienen ahora todo lo que desean” (TLA).

La envidia siempre pregunta, “¿Por qué ellos?” “¿Por qué él tiene mejor salud?” “¿Por qué ella tiene un trabajo y un esposo, y yo no tengo ninguno de los dos?”

La gratitud dice, “¿Por qué yo?” “¿por qué tengo agua limpia para beber cuando tanta gente en el mundo no tiene?” “¿Por qué no estoy bajo persecución? ¿Por qué no estoy en prisión por causa de mi fe?”

La envidia está basada en el mito de que tienes que tener más para ser más feliz. No es verdad. La felicidad es una elección. Si no eres feliz ahora, no serás feliz con más. Puedo dar testimonio de personas que tienen mucho más que tú, y no los hace más felices. Eres tan feliz como decides serlo.

Eclesiastés 6:9 dice, Disfruta de lo que tienes en lugar de desear lo que no tienes; soñar con tener cada vez más no tiene sentido” (NTV). Esto se llama contentamiento. Todos nosotros necesitamos aprender a tener contentamiento.

¿Por qué? Porque por naturaleza no eres una persona contenta. ¡Ninguno de nosotros lo es! No es natural estar contento. Es signo de madurez tener contentamiento. Los bebés no están contentos. A menos que todo esté a su manera, ellos no están satisfechos. La madurez es aprender a estar contento cuando las cosas no van a tu manera. Es mejor estar satisfecho con lo que tienes que siempre querer algo más.

Déjame aclarar: La envidia no es desear. Desear es bueno. La envidia no es ambición. La ambición es buena. Tú debes ser ambicioso y trabajar por buenas cosas en tu vida. La envidia no es soñar. Tú debes tener un sueño en tú vida. La envidia no es tener metas. Sueños, ambiciones, metas y deseos son todas las cosas que Dios puso en ti.

La envidia es resentir que otras personas ya tengan algo y pensar que tú no puedes ser feliz hasta que tú también lo tengas. Ambas cosas son mentira. En vez de eso aprende a ser agradecido por quien eres y por lo que tienes. ¡Todo lo que tienes es un regalo de parte de Dios!

Reflexiona sobre esto:

  • ¿Qué puedes hacer hoy para practicar la gratitud?
  • ¿Cuándo te sientes tentado a querer lo que alguien tiene o es, cómo puedes volverlo en gratitud? ¿Qué debes decirle a esa persona?
  • ¿Por qué piensas que Dios deja que la felicidad sea una elección?
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