Por Rick Warren

“Carguen con mi yugo y aprendan de mí, pues yo soy apacible y humilde de corazón, y encontrarán descanso para su alma. Porque mi yugo es suave y mi carga es liviana.” Mateo 11:29-30 (NVI)

1_5275180La razón por la que te sientes sobrecargado es porque estas tratando de controlar demasiado. Piensas que todo depende de ti. “Si ha de ser, será por mí. Tengo que mantener todo en orden, tengo que hacer que todo funcione”.

Amigo, tú no eres el gerente general del universo. Cuanto mayor sea tu necesidad de controlar, mayor será tu nivel de estrés.

Jesús tiene un plan diferente para ti: “Carguen con mi yugo y aprendan de mí, pues yo soy apacible y humilde de corazón, y encontrarán descanso para su alma. Porque mi yugo es suave y mi carga es liviana” Mateo 11:29-30 (NVI).

Y tu posiblemente dirás: “Espera un minuto. ¿Tengo que hacer algo más? Eso suena como otra carga, no necesito añadir nada más a mi agenda. ¡Ya estoy cargando demasiado!”

Si tú no creciste en una granja, puede ser que nunca hayas visto un yugo. Un yugo es una pieza de madera que llevan juntos dos bueyes para que lo la carga puede ser compartida. El yugo no es una correa. Puedes poner una correa a una vaca o un caballo y podrá arrastrar toda la carga. Con el yugo, unes dos o más animales para poder reducir la carga, la carga es compartida. El objetivo es hacer que sea más fácil para el animal, no más difícil.

Cuando Jesús dice: carguen con mi yugo, te está diciendo: “Nunca fue mi intención que cargaras con todos tus problemas por ti mismo. ¡Permíteme que te ayude! Formar un equipo conmigo, asóciate conmigo y yo te ayudaré a llevar la carga. ”

Si te estas sintiendo estresado en este momento, significa que no estás en yugo con Jesucristo. El estrés es una señal que te indica que estás tratando de controlar las cosas y de cargar demasiado por tu propia cuenta.

Puedes ser un seguidor de Jesucristo, pero si está sobrecargado en este momento, no estás conectado a Cristo. No estás bajo el mismo yugo con EL.

Cada vez que pierdas la conexión con Jesús, el estrés se va a subir en tu vida. Pero cada vez que te reconectes y estés bajo el mismo yugo, El té ayudara con la carga y la tensión disminuye.

Pensamos que el antídoto contra el estrés es escapar. El problema es que llevas el estrés contigo porque está en tu mente. Puedes estar igual de estrazado en una playa de arena blanca o justo en el medio de tus problemas en casa.

Dios dice que la respuesta es el ceder el control. Cada vez que cedes el control, Dios te da tranquilidad.

Reflexiona sobre esto:

  • ¿Qué áreas de tu vida has estado tratando de controlar y te han causado estrés?
  • ¿Cómo sería si cedieras todo el control a Cristo?
  • ¿Cómo podrías reconectarte con Jesús esta semana para que pueda compartir tu carga con él?
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