Por Rick Warren

“Él nos consuela en todas nuestras dificultades para que nosotros podamos consolar a otros… Aun cuando estamos abrumados por dificultades, ¡es para el consuelo y la salvación de ustedes! Pues, cuando nosotros somos consolados, ciertamente los consolaremos a ustedes. Entonces podrán soportar con paciencia los mismos sufrimientos que nosotros.” 2 Corintios 1:4a, 6 (NTV)

tumblr_ng0newxdnp1sgzybuo1_500Tu dolor de vez en cuando revela el propósito de Dios para ti. ¡Dios nunca desperdicia una herida! Si has pasado por un dolor, Él quiere que ayudes a otras personas que están atravesando algo similar. Él quiere que las compartas. Dios puede usar los problemas en tu vida para ministrar a otros. De hecho, las cosas de las que más te avergüenzas y resientes, esas cosas podrían convertirse en tu más grande ministerio ayudando a otras personas.

¿Quién puede ayudar mejor a alguien que está pasando por una quiebra que alguien que haya pasado por una quiebra? ¿Quién puede ayudar mejor a alguien que está luchando con una adicción que alguien que ha luchado con una adicción? ¿Quién puede ayudar mejor a padres de niños con necesidades especiales que padres que están criando un niño con necesidades especiales? ¿Quién puede ayudar mejor a alguien que ha perdido un hijo que alguien que ha perdido un hijo?

Lo que más odias en tu vida es lo que Dios quiere usar para bien en tu vida.

La Biblia dice “Él nos consuela en todas nuestras dificultades para que nosotros podamos consolar a otros. Aun cuando estamos abrumados por dificultades, ¡es para el consuelo y la salvación de ustedes! Pues, cuando nosotros somos consolados, ciertamente los consolaremos a ustedes. Entonces podrán soportar con paciencia los mismos sufrimientos que nosotros”. 2 Corintios 1:4a, 6 (NTV).

Esto se llama sufrimiento redentor. Sufrimiento redentor es cuando pasas por un problema o un dolor para el beneficio de otros.

Esto es lo que hizo Jesús. Cuando Jesús murió en la cruz, no merecía morir. El atravesó ese dolor para a tu beneficio, para que puedas ser salvo e ir al Cielo.

Hay diferentes causas que ocasionan problemas, dolores y sufrimiento en la vida. Algunas veces las cosas suceden porque tú mismo las ocasionaste. Cuando tomas decisiones tontas que producen dolor en tu vida. Si sales y gastas más de lo que tienes, comprando cosas que no puedes permitirte el lujo de presumir, y luego caes en una gran deuda y pierdes tu casa, entonces no puedes decir “Dios, ¿por qué dejaste que perdiera mi casa?” No puedes culpar a Dios de tus malas decisiones.

Sin embargo, en algunos de tus problemas, eres inocente. Has sido herido por el dolor, la estupidez, y los pecados de otras personas. Y este dolor en tu vida se convierte en sufrimiento redentor. Dios a menudo nos permite pasar a través de un problema para que lo podamos usar ayudando a los demás.

Reflexiona sobre esto:

  • ¿Cuáles son algunos de los problemas en que le has preguntado a Dios por qué tuvo que pasarte a ti?
  • ¿Cómo puedes usar tu experiencia dolorosa para servir a los demás? ¿Por qué crees que Dios no siempre revela su propósito para nosotros?
  • ¿Cómo debemos reaccionar cuando este es el caso?
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