Por Rick Warren

“Dios dijo: ‘Soy yo mismo el que los anima. ¿Por qué le tienen miedo a simples seres humanos que no son más que hierba?’” Isaías 51:12 (TLA)

imgenesdetristeza1Una de las maneras de vencer el miedo al rechazo es mantener la perspectiva correcta. Está bien que escuches las opiniones de los demás, pero nunca debes sobrevalorarlas.

En el versículo de hoy, Isaías dice que nuestra vida aquí en la tierra es temporal, entonces, ¿por qué temer a la opinión de otras personas? Esas personas no son Dios y, además, sus opiniones no van a durar para siempre. El secreto del éxito es sobrevivir a tus críticos.

Isaías dice que, si hombres mortales nos rechazan o desvalorizan, no debes preocuparte. Dios es el único que cuenta. No asumas que los juicios u opiniones de los hombres son infalibles o vienen directamente de Dios. No tienes que aceptar de manera automática las críticas de alguien en particular. Debes juzgar esa opinión por su verdadero valor.

¿Por qué estoy diciendo esto? Porque cuando la opinión de las personas llega a ser todo lo que te importa, te estás programando para temer el rechazo.

La Biblia dice: “¿Qué diremos frente a esto? Si Dios está de nuestra parte, ¿quién puede estar en contra nuestra? (Romanos 8:31 NVI). Si puedes reconocer en qué manera portentosa Dios está a tu favor, tendrás la capacidad de resistir enormes rechazos.

Para algunas personas todo lo que importa es la popularidad, la fama o el aplauso. “¿Qué piensan los demás de mí? ¿Cómo luzco para ellos? ¡La imagen lo es todo!”

Si vives así, estás a merced de las opiniones de todo el mundo. Si piensan que soy un perdedor, ¡debo ser un perdedor! Si piensan que soy un idiota, ¡debo ser un idiota! Yo no quiero vivir de esta manera, ¿y tú?

Dios jamás planeó que vivieras de tal forma. Él dice: “¿Para qué los escuchas? No son más que hombres mortales. Yo soy el que cuenta. Ellos no duran más que la hierba.”

Pablo dice que su meta en la vida es agradar a Dios, y no a los hombres: Queda claro que no es mi intención ganarme el favor de la gente, sino el de Dios. Si mi objetivo fuera agradar a la gente, no sería un siervo de Cristo”(Gálatas 1:10 NTV).

Él dice que yo tengo que decidir. Puedo escoger si voy a vivir por el aplauso de Dios o el de los hombres.

¿A quién estás más interesado en agradar? ¿A las multitudes o a Dios? Pablo dice que no puedes buscar ambas aprobaciones simultáneamente. Tienes que decidir a quién quieres agradar. Y recuerda de quién es el aplauso que no dura más que la hierba.

¡Dios está a tu favor y quiere que te vaya bien!

Reflexiona sobre esto: 

  • ¿Cuál es la diferencia en ser afectado por algo y ser dirigido por la opinión de los demás?
  • ¿Cómo sería eso de ser dirigido por las opiniones de otros? ¿Por qué crees que esto podría causar problemas en tu vida?
  • ¿Cómo nuestra cultura intenta convencernos de que es muy importante lo que otras personas piensan de nosotros?
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