Por Rick Warren

“Este trabajo debe continuar hasta que estemos… convertirnos en gente madura, vernos tal como Cristo y tener toda su perfección.” Efesios 4:13 (PDT)

quiero-ser-como-tuSer como Cristo, es un proceso de crecimiento, largo y lento. La madurez espiritual no es ni instantánea ni automática; es un desarrollo gradual, progresivo que tomará el resto de tu vida.

Refiriéndose a este proceso, Pablo dijo, Este trabajo debe continuar hasta que estemos… convertirnos en gente madura, vernos tal como Cristo y tener toda su perfección” (Efesios 4:13 PDT).

Es un trabajo en progreso. Tu transformación espiritual en el desarrollo del carácter de Jesús tomará el resto de tu vida, y aun así, no se termina aquí en la tierra. Se terminará sólo cuando llegues al cielo o cuando Jesús regrese.

En ese momento, cualquier trabajo de tu carácter que quede sin terminar, será terminado. La Biblia dice que cuando seamos finalmente capaces de ver a Jesús perfectamente, nos convertiremos perfectamente en como Él es: “Queridos amigos, ya somos hijos de Dios, pero él todavía no nos ha mostrado lo que seremos cuando Cristo venga; pero sí sabemos que seremos como él, porque lo veremos tal como él es.” (1 Juan 3:2 NTV).

Mucha confusión en la vida cristiana, viene de ignorar la simple verdad de que Dios está más interesado en desarrollar nuestro carácter, que en otra cosa. Nos preocupamos cuando Dios parece estar silencioso sobre temas específicos tales como “¿Qué carrera debo elegir?”

La verdad es que hay muchas carreras diferentes que podrían estar en la voluntad de Dios para tu vida. Lo que a Dios más le interesa es que lo que sea que tú hagas, lo hagas de una manera semejante a Cristo (1 Corintios 10:31; 1 Corintios 16:14; Colosenses 3:17, 23).

Dios está mucho más interesado en quien tú eres  que en lo que tú haces. Somos seres humanos, no hacedores humanos. Dios está mucho más preocupado por tu carácter, que por tu carrera, porque te vas a llevar tu carácter a la eternidad, no tu carrera.

El propósito de Dios es hacernos como Él antes de que Él nos lleve al cielo. Este es nuestro mayor privilegio, nuestra responsabilidad inmediata y nuestro destino final.

Reflexiona sobre esto:

  • ¿Qué pregunta le has estado haciendo últimamente a Dios, que necesitas reemplazar con la pregunta, “¿Qué me está enseñando Dios acerca de Sí mismo a través de este proceso?
  • ¿Cuentas el proceso de santificación como un privilegio? ¿Por qué o por qué no?
  • ¿Qué necesitas hacer para trabajar para ser la persona cómo quieres presentarte un día ante Jesús?
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