Por Rick Warren

“Estoy sufriendo aquí, en prisión; pero no me avergüenzo de ello, porque yo sé en quién he puesto mi confianza y estoy seguro de que él es capaz de guardar lo que le he confiado[a] hasta el día de su regreso.” 2 Timoteo 1:12 (NTV)

76dc46268ccdbb48a098bd7edf6d9e81Cuando obtienes algo muy preciado para ti, sea valioso, caro o una reliquia familiar, no querer que te lo roben, que lo rompan, que lo quemen. No, lo llevas al banco para que esté protegido en una caja de seguridad.

Mucho mejor que una caja de seguridad en tu banco, es cuando se lo entregas a Dios, él va a cuidar de ello. Puedes estar seguro de eso. Él lleva un seguimiento. Otras personas no lo cuidaran como tú. Pero lo que le confíes a Dios, él lo cuidará mucho mejor

Así que, ¿Qué necesitas hoy entregarle a Dios? Yo te diré lo que es -es cualquier cosa por la que estés preocupado. Por lo que te estés preocupando, necesitas confiárselo a esa caja de seguridad del amor de Dios.

La preocupación es el ateísmo practico, porque es actuar como si no tuvieras un Padre Celestial que te ama y en quien puedes confiar, como si fueras un huérfano espiritual. La preocupación es incredulidad; es decir que no crees las seis mil promesas que Dios hizo en la biblia.

El tiempo más difícil para ti es depositar cosas en la caja de seguridad de Dios cuando estás sufriendo. Cuando estás sufriendo, no quieres confiar, ni siquiera en Dios. Quieres recuperarlo y retenerlo para ti.

Pablo sabía esto, pero él también sabía que cuando estás sufriendo, ahí es cuando más necesitas confiar en Dios. Él dijo, “Estoy sufriendo aquí, en prisión; pero no me avergüenzo de ello, porque yo sé en quién he puesto mi confianza y estoy seguro de que él es capaz de guardar lo que le he confiado[a] hasta el día de su regreso.” (2 Timoteo1:12 NTV).

Hablo con personas que dicen algunas veces, “Tengo miedo de darle mi vida a Jesucristo porque tengo miedo de que no seré capaz de cumplir mi compromiso”.

Déjame ser honesto contigo: No puedes mantener tu promesa. ¡Te vas a equivocar! Afortunadamente, tu salvación no está basada en que mantengas tu promesa. Está basada en que Cristo mantenga su promesa y cuide de lo que le has entregado.

Reflexiona sobre esto:

  • ¿Qué le hace la preocupación a tu vida?
  • ¿Por qué crees que a veces es más fácil retener tu dolor que entregárselo a Dios?
  • ¿Qué necesitas entregarle hoy a Dios?
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