El Poder Curativo de la Confesión

Por Rick Warren

“Mientras callé, mis huesos envejecieron, pues todo el día me quejaba.”Salmo 32:3 (RVC)

jv-03-09No es solo el comer una gran cantidad de alimentos que pueden afectar tu salud. Es la ingestión de tu pecado que puede tener resultados aún más desastrosos.

Una de las opciones más saludables que puedes hacer, es recibir el perdón de Dios. Muchas personas están cargando un saco de basura apestado de pecado. Cargar ese saco no solo te hará ineficaz para servir a Jesús; sino que eso va a arruinar tu salud, también.

La Biblia enseña en el Salmo 32:3-5, “Mientras callé, mis huesos envejecieron, pues todo el día me quejaba. De día y de noche me hiciste padecer; mi lozanía se volvió aridez de verano. Te confesé mi pecado; no oculté mi maldad. Me dije: «Confesaré al Señor mi rebeldía», y tú perdonaste la maldad de mi pecado” (RVC).

De hecho, un estudio hecho en octubre de 2013 por científicos de la Universidad de Princeton y la Universidad de Waterloo, verificaron científicamente, lo que dijo el rey David siglos antes; los sentimientos que podemos tener de estar físicamente “agobiados” por la culpa, son reales.

Dios nos ha dado un método infalible para el alivio del alma y el cuerpo, destruyendo sentimientos de culpa: el arrepentimiento. ¿Cómo te arrepientes?

  1. Haces un inventario moral. Salmo 139:23-24 dice, “Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce los pensamientos que me inquietan. Señálame cualquier cosa en mí que te ofenda y guíame por el camino de la vida eterna(NTV). En otras palabras, para empezar, tomas un lápiz y un papel y le pides a Dios que traiga a tu mente tu pecado. Tómate tu tiempo. No te apresures. Sé específico. Escríbelos. Tu sabes que eres el único que verá esta lista. Puedes romperla después de terminar este ejercicio.
  2. Aceptas la culpa. El mayor obstáculo para la sanación eres tú. No racionalizas tu pecado. No lo minimizas. Puede ser que no seas el 100 por ciento culpable, pero acepta la parte que es tuya.
  3. Pides perdón. Crees que Dios te perdonará. Pídele que te perdone, basado en lo que él promete en la Biblia (1 Juan 1:9). No mendigas. No negocias. Sólo crees que Dios te perdonará.

No te pongas en riesgo de enfermedades espirituales del corazón. Dios quiere usarte. Quiere que estés limpio de pecado. Que tengas un nuevo comienzo.

Luego, ve lo que Dios puede hacer a través de ti.

Reflexiona sobre esto:

  • Has una lista de pecados que nunca has confesado a Dios. Acepta la culpa de tus fracasos, y pídele al Señor perdón por cada pecado de tu lista.
  • ¿Qué te impide confesarle tus pecados a Dios?
  • ¿Hay algunos pecados que luchas con confesar más que otros? ¿Por qué?
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